Más de un millón de personas desbordan las calles de la CDMX para celebrar el histórico paso de México en el Mundial 2026
Ciudad de México.— La capital del país vivió una de las celebraciones deportivas más multitudinarias de su historia luego de que la Selección Mexicana derrotara 2-0 a Ecuador y asegurara su clasificación a la siguiente ronda del Mundial 2026. Desde el silbatazo final, más de un millón de aficionados salieron a las calles para convertir a la Ciudad de México en una auténtica fiesta tricolor.
El Ángel de la Independencia y el Zócalo capitalino se transformaron en el corazón de la celebración. Miles de personas ondearon banderas, entonaron el tradicional “¡Mé-xi-co!” y el ya clásico “¡Sí se pudo!“, mientras los cánticos retumbaban entre los edificios del Centro Histórico y Paseo de la Reforma.
La euforia comenzó apenas terminó el encuentro. En la zona del Ángel, los asistentes fueron sorprendidos con un espectáculo de fuegos artificiales que iluminó el cielo capitalino, mientras cientos de celulares captaban el momento que muchos calificaron como histórico para el futbol mexicano.
Las imágenes mostraron a familias completas, grupos de amigos y turistas abrazándose, lanzando espuma, haciendo sonar trompetas y bailando al ritmo de batucadas que acompañaron una celebración que se prolongó durante horas. La emoción fue tal que, debido a la enorme concentración de personas, las autoridades cerraron temporalmente la estación Insurgentes del Metro como medida preventiva para garantizar la seguridad de los asistentes.
El tránsito vehicular tampoco fue ajeno a la fiesta. Decenas de caravanas recorrieron las principales avenidas de la ciudad haciendo sonar los cláxones, mientras miles de aficionados caminaban rumbo al Ángel para unirse al festejo que continuó hasta la madrugada.
Entre los asistentes predominó un ambiente de optimismo. Muchos coincidieron en que la actuación del Tricolor ha renovado la ilusión de toda una generación de aficionados, destacando el juego colectivo, la unión del plantel y la posibilidad de soñar con una participación histórica en la Copa del Mundo.
La celebración también puso de manifiesto la pasión con la que México vive el Mundial como país anfitrión. Mientras otras ciudades sede organizan actividades oficiales, la capital mexicana volvió a demostrar que el futbol trasciende las canchas y se convierte en un fenómeno social capaz de reunir a millones de personas bajo un mismo sentimiento.
Con el pase asegurado a la siguiente fase, la fiesta apenas comienza para una afición que vuelve a creer en su selección y que convirtió a la Ciudad de México en un escenario de alegría, orgullo nacional y esperanza mundialista.


