El último as bajo la manga: China entra al quite en Teherán
Mientras los buques estadounidenses se preparan para lo peor, hoy vimos una jugada geopolítica de manual. Un avión oficial aterrizó en una hiper-militarizada ciudad de Teherán llevando a bordo al enviado especial de Xi Jinping. Me fascina esta movida porque China no está ahí para defender los derechos humanos ni por bondad; están ahí porque su economía depende absolutamente del petróleo que pasa por ese estrecho.
Beijing es el principal cliente de Irán y uno de los pocos países que realmente tiene influencia económica sobre los Ayatolás. Están intentando hacer lo que Estados Unidos no pudo con amenazas militares: convencer a Irán de abrir la llave del petróleo usando el peso de la chequera. Es literalmente el último salvavidas diplomático que le queda al mundo.



